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SYNESTHESIES. Fictions du paysage

Eduard Ibáñez expone en la Galerie Vrais Revês de Lyon su última serie de fotografías “SYNESTHESIES. Fictions du paysage” del 5 de mayo al 24 de junio.

EL PAISAJE ES UNA FICCIÓN
El paisaje es una idea conceptual, con un arraigo cultural propio y diverso como diversas son las civilizaciones y los entramados culturales que las sustentan.
La Naturaleza cohabita con nosotros al margen de los valores añadidos que el ser humano le otorga, en una escala perceptiva asociada a parámetros de belleza según sea capaz de estimular nuestras emociones. Desde los aspectos más ordenados de su esencia hasta su inesperada dinámica, la Naturaleza se muestra tal como es, regida por sus propias leyes, para ser codificada por el hombre en el ámbito de las ciencias y las artes, aunque en este último, comporta un planteamiento sofisticado, -si es vista como paisaje- y que, idéntico en el fondo, es diferente en la forma de interpretarlo. Desde el campo artístico el paisaje suele tener un significado básicamente escenográfico, evocador y, por tanto, supone una percepción estéticamente valorada de una parte del territorio, una percepción subjetiva y al margen de la realidad física.

EL PAISAJE COMO TERRITORIO AGREDIDO
El paisaje es un conjunto de “geoformas”, resultado de la erosión, y de la acumulación de sedimentos sobre relieves emergidos. La geoforma abarca todos los elementos vinculados con la morfología de la superficie terrestre. Desde el ámbito del desarrollo humano la sobreexplotación de los recursos naturales y, en lo que afecta a la degradación del paisaje, provoca en el espectador una necesidad de adaptación de la percepción del mismo, derivando en un conjunto de geoformas alterado, agredido y degradado.

UNA EXPERIENCIA ÍNTIMA CON EL PAISAJE
La presente serie de fotografías enfrenta dos vertientes del paisaje contrapuestas: por un lado, como parte del proceso de evolución perpetua que experimenta el planeta, atañe al paisaje como un recurso natural en si mismo y su valoración como ámbito estético a partir de las capacidades de percepción del espectador en función de su belleza intrínseca.
Por otro lado se plantea el paisaje como escenario de la actividad productiva humana, por tanto modificado: el paisaje resultante de la acción del hombre que esquilma los recursos naturales. La explotación de dichos recursos, establecen nuevos panoramas paisajísticos y que asumimos como consecuencias del progreso social y económico.
El interés creativo se ha centrado en la explotación de los recursos como parte de ese “paisaje contemporáneo” modificado y la interrupción del proceso natural labrado con los años, donde la naturaleza se imita a si misma; un proceso lento de mímesis, donde rocas, madera y corteza arbórea se integran y camuflan en un vasto mapa morfológico, conformando un amplio catálogo de texturas compartidas y que difícilmente se distinguen entre ellas.
Planteado como una relación sinestésica de manera metafórica, esta serie de fotografías intentan establecer un vínculo entre lo visual y lo táctil en una simbiosis sensitiva: paisajes ficticios donde el material pétreo está formado por madera y corteza de árboles provocando en la mirada del espectador una suerte de juego sinestésico, tan rico y sutil como desorientador.

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Reseña en Paris-art